América eliminado por el Monterrey, una decepción más.



El día de ayer ocurrió un acontecimiento que para la gran mayoría de las personas pudo resultar festivo y que también para muchos calo como un gran valde de agua fría. Ayer en los cuartos de final del fútbol mexicano se dió la eliminación del Club América a manos del Monterrey, con dicha eliminación terminaron todas las aspiraciones e ilusiones de sus aficionados de volver a tener un equipo triunfador. Aquellas formadas por sus seguidores cuando al inicio de la temporada se volvieron a hacer, como ya es costumbre en este equipo, contrataciones sonadas como las de el "Rolfi" Montenegro o Rosinei, las esperanzas que se habían alimentado en muchos ante la llegada de Jesús Ramírez a la dirección técnica.



¿Qué pasó en esta temporada? ¿En dónde se perdieron estas ilusiones? ¿Fué en el partido de ayer? Yo les daré mi visión de lo que ocurrió, la manera en la que millones de aficinados alrededor del país vimos desvanecidos nuestros sueños de volver a figurar como el equipo grande, noble, orgulloso y gallardo, que había sido su sello de identidad.

Desde mi punto de vista lo que ocurrió en esta temporada fué que el equipo pasó a un conformismo tal que se ganó mi indiferencia, creánme que de los 16 años que lleva viva mi pasión por el América núnca me había sido tan indiferente el actuar del conjunto, tengo muchísimas anécdotas que lo avalan. Recuerdo el clásico que perdió contra el Guadalajara partido que vimos con un grupo de amigos, todos se salieron de aquella sala y salieron a hablar de otras cosas, mientras yo permanecí hasta el último minuto, esperando con una fe ciega se remontara el marcador. Siempre era así, creía que la garra y el núnca rendirse podían hacer ver la superioridad en cualquier momento. En ocasiones lo conseguía y en otras no, pero algo que jamás pude reprocharle a los jugadores fué el dejar de pelear el balón y buscar la portería rival aún cuando ya se sabian derrotados.


Otra de esas anécdotas de orgullo hacía mi equipo fue en el pasado mundial, en donde no ví los partidos de la selección solamente porque no llevaron a Cuahutémoc Blanco. En uno de esos partidos estaba con compañeros del trabajo, en una cantina. Al un amigo notar mi indiferencia por el partido me cuestionó tal actitud, ya que era el único de aquel grupo. Le dije simplemente que no me importaba la selección, que estaba molesto por no llevar a cuahutémoc, en ese momento al unísono que se levantan todos los de allí molestos y otros medio borrachillos queriéndo confrontarme. Ese partido se burlaban de mí en las anotaciones. A mí no me importaba, aprovecharía esa tarde libre del trabajo para ingerirme unas cuantas copas.

Bueno, me salí un poco de tema. El América en esta temporada pecó de pasivo, padeció de conformismo, ese que venía desde la misma banca. Yo admiro a Chucho Ramírez, le ha regalado a México su primera copa mundial, pero la playera del América le quedó muy grande, volvió al equipo gris sólo en busca del resultado, tartando de romper con esa terrible racha de torneos sin siquiera clasificar, pero a que costo. En verdad me emocionaba cuando apenas iniciando el encuentro los jugadores se lanzaban con todo hacia el ataque, buscando cuanto antes dañar el arco rival. Cuando de forma arrolladora lo conseguía la banca ordenaba echarse para atrás para cuidar el resultado, en ocasiones provacando la molestia de varios jugadores representativos que no entendían su salida para volver al equipo defensivo faltando tanto para el término del encuentro, ésto sólo para terminar al final apabullados y sufriendo para mantener el marcador.La verdad me asqueaba ver ese tipo de reacciones desde la banca. Fué en ese punto donde dejó de emocionarme sus partidos, prefiriendo superar y en algunos casos hasta humillar al rival, por meterse temeroso a defender su portería.




El partido de ayer no lo ví, sólo sé que fué eliminado. No me interesó verlo porque me parecía un equipo ya fracturado. Ojalá que sólo haya sido eso y no que he perdido ese encanto y mágia que rodea a todo americanista por su equipo. Después de todo chucho Ramirez y los jugadores sólo son un esbozo efímero en la historia de la institución y ellos se irán y vendrán otros a ocupar su lugar. Lástima por la eliminación y que en la próxima temporada se planeén bien las cosas para volver al equipo orgulloso, agresivo y sin miedo que aún en las derrotas, hasta esta temporada no lo había dejado de ser.
 


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