¡Murió Pedro Infante! La gran tragedia del pueblo mexicano


¡Murió Pedro Infante!
La gran tragedia del pueblo mexicano


Maru Páez M.

Son las 9 de la mañana del 15 de abril de 1957. Inicio una más de mis acostumbradas guardias en la redacción. Sin embargo, contrario a otros días, de manera caprichosa, las manecillas del reloj avanzan lentamente...

Frente a mi fiel máquina de escribir saboreo de una aromática y caliente taza de café, al tiempo que en la radio que reposa sobre mi mesa de trabajo, se escucha el tema"Sin ti", uno de los grandes éxitos del Trío Los Panchos, al que le hago coro de manera bajita.

No obstante, un impulso me hace cambiarle de estación de manera inmediata; los dedos de mis manos parecen tener prisa, por encontrar algo que ni yo misma puedo explicar.



Las manecillas del reloj marcan las 10:30 de la mañana, cuando a través de la radio por la XEW, y en red nacional se escucha la voz de Manuel Bernal, reconocido locutor que con voz entrecortada da una fatal noticia: Boletín, boletín... El cantante Pedro Infante falleció esta mañana en un accidente de aviación en la ciudad de Mérida,Yucatán...".


Sin dar crédito aún a lo que escuchaba y con la esperanza de que se tratara de un error, de inmediato me comunico al puerto central Aéreo de la Ciudad de México, para verificar la fatal noticia.


¡Bueno! Hablo del diario ESTO, me podrían informar acerca del accidente aéreo que ocurrió hoy en la ciudad de Mérida, y en el que al parecer viajaba el actor Pedro Infante...".

Al cabo de unos minutos la noticia es confirmada...

LA TRAGEDIA

En el crucero de las calles 85 y 54, lugar en donde se desplomó el avión Xa Kun, que a las 7:30 de la mañana había despegado de la pista diez del aeropuerto Internacional de la ciudad de Mérida, pilotado por el capitán Víctor Manuel Vidal Lorca y el copiloto Pedro Infante Cruz, acompañados por el mecánico Marciano Bautista, los rescatistas hacen todo lo humanamente posible por encontrar algún vestigio de vida, entre los fierros retorcidos y calcinados de la aeronave.



El cuerpo de Pedro Infante, de acuerdo al certificado de reconocimiento legal, sólo pudo ser identificado por la esclava que portaba en una de sus manos y la parte izquierda de su rostro. El resto del cuerpo era una masa de tejidos óseos y blandos calcinados. El cuerpo se había contraído hasta medir 88 centímetros, con apenas 30 kilos de peso.

EL DF, UN CAOS

De inmediato tomo mi libreta y mi bolso; salgo con rumbo al Aeropuerto de la Ciudad de México, durante el recorrido me doy cuenta que el ambiente en la ciudad es un caos, niños y jóvenes voceadores llevan bajo su brazo los periódicos con las primeras versiones de la tragedia; por donde quiera se escucha el bullicio de la fatal noticia.

Después de unas horas de espera, el féretro con los restos de Pedro Infante, llega a la ciudad de México, de donde tiempo más tarde es trasladado hacia el teatro Jorge Negrete, en donde es velado toda la noche, con varias guardias de honor encabezadas por amigos y familiares del actor.

Por las calles de Ignacio Manuel Altamirano, se arremolinan miles de personas que buscan darle el último adiós a su Pedro. Mujeres, niños, ancianos y aquellos caballeros que de alguna u otra forma siempre quisieron emular la figura del Ídolo del Pueblo, caminan tristes y con paso lento frente al féretro gris, cegados por los flashazos de las cámaras de los reporteros gráficos.



SU ÚLTIMA MORADA

Las horas transcurren lentamente y el cortejo fúnebre, con los restos de Pedro Infante, está a punto de partir con rumbo al panteón Jardín.

La gente que se cuenta por miles, no ha dejado de rezar, entre sollozos, por el eterno descanso del buen "Perico".

Las sirenas del escuadrón de motociclistas rompen el silencio, para emprender el camino hacia la que será la última morada de Pedro Infante.

Durante el recorrido, en las banquetas, ventanas y puertas la gente despide a su ídolo. Las puertas de la capilla del cementerio son resguardadas por decenas de policías que hacían hasta lo imposible por contener a la multitud que quería tocar y besar el féretro.

La llegada de María Luisa León, esposa legítima de Pedro, provocó la ira de un grupo de mujeres, que la insultaron a gritos.

Irma Dorantes, acompañada de Carmelita González, se abrió paso entre la muchedumbre que brincaba de tumba en tumba para poder llegar hasta la fosa en donde sería colocado el féretro de Pedro.


Para ese momento, los mariachis entonan canciones que fueran interpretadas por Pedro, por lo que el pueblo de inmediato se pone a corear temas como "Amorcito corazón" y "Mi cariñito".

El féretro comienza su descenso de manera lenta, ante los gritos de histeria de cientos de mujeres que se niegan a ocultar su dolor.

Las paladas de tierra caen una a una sobre el féretro frío y gris, hasta perderse de vista, tras de lo cual todo ha terminado para el mortal, amado por las mujeres y admirado por los hombres, Pedro Infante Cruz. Y en ese momento se inicia su leyenda...





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