El misterioso mundo de los sueños y su interpretación.

Un tema raro ¿verdad? Estos dias pasados en los que no pude tener acceso a mi blog me ocurrió algo curioso y que me ha mantenido un poco pensativo y ha dado pauta a la reflexión que les traigo el día de hoy. Siempre el hombre ha sido maravillado por el mundo de los sueños, ya que es algo común de nuestra existencia, pero que también guarda un aire mistico increíble, independientemente de la idea que nos hayamos formado de lo que ese extraño fenómeno significa y las interpretaciones que podemos darle, lo que si es una realidad es que al terminar el día nos embarcamos a continuar nuestro recorrido de manera inconsciente en un mundo plagado y empapado de lo irreal. Es algo inevitable y hasta para algunos, una verdadera bendición el poder internarnos en un mundo donde se le da rienda suelta a la imaginación y donde la mayoría de las veces es esta la que determina el alcance y los límites de nuestras aventuras.

El soñar es vivir, siempre seremos nosotros, habrá situaciones de la vida, hay emociones y sensaciones que consideramos auténticas, aún en lo mágico y extraño de dicho entorno, la mayor parte de las veces nos sentimos cómodos, nos sentimos nosotros mismos porque aunque nos encontremos en la sala de nuestra casa reflexionando o platicando con algún conocido o viajando por el espacio en busca de un raro objeto es difícil llegar a determinar si estamos en la realidad o en el ensueño y es en eso donde en ocasiones radica que al despertar nuestra mente haya asimilado ideas y emociones vividas y nos queden aún secuelas.

¿Has tenido la sensación de que al despertar lo haces con melancolía? Aún sin recordar el sueño, lo en el vivido te afecta al despertar, te hace desear estar allí de nuevo, quizá en la compañia de un ser querido que ya no está, quizá cumpliendo uno de nuestros más grandes anhelos, tal vez en una situación de triunfo, en una reunión cordial con personas para tí importantes o también en una situación triste y dramática. Esa sensación se palpa, casi se puede degustar y aunque paulatinamente va desapareciendo en el transcurso de la mañana es algo que en cierta forma me maravilla. Me sorprende y hace preguntarme cuales son los límites entre la realidad y el sueño, la respuesta es simple, el despertar.

En ese mundo fantástico hay ocasiones en las que vivimos algo diferente, algo que aún en lo totalmente anormal del sueño se presenta más raro, es cuándo creemos que en el sueño se nos intenta decír algo, alguien que en un plano superior nos confiere un secreto acerca de nosotros mismos o de los demás seres que nos rodean. Al caminar sobre ese sueño puedes sentír que algo no embona, que hay algo misterioso en la situación, que quizá no nos sentimos cómodos con lo que se lleva a cabo por la constante angustia de estar recibiendo un mensaje que no somos capaces de asimilar, pero que obviamente se nos intenta dar. Despiertas aún afectado, aún cuestionándote lo que sucedió, tu mente vaga en pensamientos muestra de incredulidad, pero de curiosidad también. Sientes un sabor amargo, no se si llamarlo angustia, más lo parece. Hace preguntarte que es todo eso que ha pasado.

En ese momento puedo entender porque hay personas que se empecinan en encontrar significados disfrazados en ese mundo irreal, porque encontrar una llave a ésto significaría una puerta de posibilidades infinitas y que afectarían nuestro día a día. Si un mundo fantástico se abre ante nuestros ojos y tenemos la capacidad de entenderlo en toda su majestuosidad, podemos sentirnos realizados, si en ellos hay vaticinios o profecías de nuestra propia realidad y día a día; debemos sentirnos alegres y extasiados. Desgraciadamente yo no creo en eso, los sueños no tienen más valor para mi que los que le da mi propio cuerpo, una forma de obtener descanso de la manera más agradable mientras nuestro cerebro continúa en labor intensa en reforzar las vivencias de lo cotidiano. Nunca le he dado más valor que eso y menos comenzaré ahora a hacerlo.

De todas formas el motivo del post es compartirles mi inquietud y para eso debo contarles mi sueño. Miren que en eso debo considerarme todo un fenómeno, mis sueños pueden llegar a ser un verdadero caos, desde la ocasión en que me enfrenté a golpes con el demonio y casi le gano, hasta el hecho de que hablaba con una prima y dormí soñando en la continuación de esa situación de reclamo, que sin duda me hizo reír. Pero pocos sueños me han extrañado como el que tuve hace unos días. Me encontraba caminando por un sendero y alguien toma mi mano y camina conmigo y el entorno cambia, así hablamos un momento y de pronto suelta mi mano y alguien más la toma, todos ellos personas conocidas y que están o ya no con nosotros. Así recorro un sendero que cambia de escenario dependiendo con quién lo ande, sueño a mis hermanos a Ana, a Félix, a Maithé, a amigos que no quiero mencionar y hasta a Tony y Borradín. Todo con una sensación muy extraña, pues cada uno me da un mensaje y asimilo dentro del sueño que debo escucharlos, me alegra verlos, pero se que se irán en poco tiempo para darle el turno a otros, cada persona que aparece allí se vuelve importante y me suena extrañamente a una despedida.

Dirán, ¡Haaa! Pues es obvio lo que sucede, el sueño significa que vas a morir muy pronto y quizá sea cierto ó puede ser tal vez que todos esos como 20 que me acompañaron  morirán y yo no : )  Pero yo lo veo distinto, lo interpreto como que los sueños no significan nada, que son vivencias del día a día que se traslapan a nuestro subconsciente. Al menos, después de este sueño, es lo que quiero pensar. XD






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